Antonio García de León
Los laberintos de la música
Los sones jarochos aparecen aquí como una amalgama de ritmos y aportaciones del mundo atlántico que entraron al Sotavento por Veracruz. Fandanguillos, peteneras, puntos guajiros, contradanzas, boleras, tangos y otras formas musicales se asentaron en el protocolo de los sones de pareja y de montón, alrededor de la tarima de madera y del zapateado como percusión dominante.
El texto explica cómo Zacamandú trabajó desde la investigación de archivos históricos y musicales, el trabajo de campo y la práctica viva de los fandangos para devolver vigencia a sones olvidados. El grupo afinó instrumentación, cadencias, ritmos y versificación con una intención clara: mostrar las influencias del Siglo de Oro y del barroco hispanoamericano, y aportar a la revitalización del son de Sotavento.
La recuperación de este material, remasterizado y reunido de nuevo, no sólo documenta una grabación pionera: también muestra una forma de escuchar el son jarocho como archivo vivo, memoria campesina y laboratorio poético-musical.
Memoria del grupo
El Grupo Zacamandú, una historia para contar
La historia empieza en 1980, cuando varios de sus miembros aún eran estudiantes y el proyecto era un trío que interpretaba sones huastecos. Con el paso de los años se fueron integrando nuevos músicos, aparecieron las jaranas y los requintos jarochos, y el grupo encontró un sonido propio a partir de viajes, ensayos, encuentros de jaraneros y trabajo colectivo.
En ese proceso fueron decisivas figuras como Antonio García de León, Adriana Cao Romero, Francisco García Ranz, Leopoldo Novoa, Pedro García de León y Claudia Cao Romero. El grupo viajó a la Huasteca y al Sotavento, escuchó a músicos mayores, recuperó sones antiguos y presentó varios de ellos en Tlacotalpan, acompañando ese trabajo con cancioneros impresos para los propios jaraneros.
La grabación nació de una exigencia fuerte por encontrar un sonido riguroso y coherente. Primero apareció un cassette y luego el disco Zacamandú, antiguos sones jarochos. La pausa posterior del grupo no cerró la historia; hoy este material vuelve como documento musical, histórico y afectivo.